Una Nación para Nosotros

A Nation Of Our Own

Por El Más Honorable Elijah Muhammad – 5 de mayo de 2025

El pobre esclavo. Después de que sus amos lo liberaran, su primer problema fue conseguir un hogar propio por primera vez. Ahora debe valerse por sí mismo. Su amo ya no es responsable de él; debe resolver sus propios problemas.

Ahora debe comprender que debe trabajar duro para ser igual a las demás naciones. También debe recordar que la justicia y la rectitud son su defensa, y que la maldad es su enemigo, la ruina de su gobierno y de su pueblo.

Debe aprender a hacer amigos y a protegerse de los enemigos. Debe excavar la tierra en busca de sus ricos tesoros. Debe buscar la amistad de otras naciones para comerciar con ellas e intercambiar productos.

Pero si el esclavo es perezoso, siempre será esclavo de otro. Ninguna nación respeta a un mendigo.

Nosotros, los miembros de la Nación original Negra de la tierra, que una vez nos perdimos de nuestra propia especie, se nos supone libres. No tiene ningún sentido que busquemos la integración con los hijos de nuestros amos en lugar de buscar la unión entre los nuestros.

No se nos ofrece ninguna TIERRA al integrarnos: ¿cómo podemos nosotros y nuestros hijos construir una nación independiente de esta tierra sin una parte que podamos llamar nuestra?

¿No nos vemos como ignorantes rogando a la América Blanca que nos acepte como miembros iguales de su sociedad sin tener un solo metro cuadrado de tierra que podamos llamar nuestro?

Somos como perros de caza de quienes el cazador está cansado y desea que fueran a cazar comida para sí mismos. Pero el pobre perro, insensato, está ahí siempre que su amo se sienta a comer, de pie en la puerta mendigando con la lengua fuera y meneando la cola, mientras que, al mismo tiempo, si hubiera ido al bosque a buscar comida, no habría tenido que sufrir el odio, las patadas y las maldiciones de su amo.

Sin una parte de esta tierra para un hogar que podamos llamar nuestro, tengan por seguro que, para siempre, seremos 22 millones de esclavos mendigos a la puerta de alguna nación. Nosotros, los Negros de Estados Unidos, deberíamos avergonzarnos de ocuparnos de los negocios de los Blancos para obligarlos a servirnos.

¡Unámonos y sirvamos a nosotros mismos! Si los líderes espirituales pudieran comprender la profecía bíblica, verían lo insensatos que son al hacer lo que hacen ahora.

Debemos buscar un hogar permanente para nuestra nación, no rogando a otros lo que les pertenece, y dejar de actuar como tontos y unirnos. ¡Haz para ti mismo antes de que lo tengas que hacer!

Los días de la raza Blanca están llegando a su fin; su dominio sobre las naciones más oscuras debe terminar, según Alá (Dios) y sus profetas. Este mundo perverso debe dar paso a otro de rectitud.

Reimpreso de “Mensaje al hombre Negro en Estados Unidos”, 1965. (“Message To The Blackman, In America,” en inglés.)